sábado, 30 de marzo de 2013
El número de universidades en España ha crecido en los últimos años de manera importante ¿Considera que la industria de la “enseñanza universitaria” está en la fase de crecimiento desde el punto de vista de su ciclo de vida?.
En primer lugar y refiriéndonos a la industria en general, debemos partir del dato que el 95% de los estudiantes universitarios realizan sus estudios en las 50 universidades públicas repartidas por el país, siendo 27 las privadas. En los años 90 es cuando se produjo el mayor crecimiento de nuevas universidades tanto públicas como privadas, al amparo del Real Decreto 557/1991 de 12 de abril, sobre creación y reconocimiento de Universidades y Centros Universitarios y posteriormente la Ley orgánica de universidades Ley 6/2001, de 21 de diciembre.
Según los datos consultados las universidades de mayor antigüedad tanto públicas como privadas mantienen su número de alumnado, pudiendo mencionar entre las privadas más consolidadas, la Universidad San Pablo CEU y Alfonso X El Sabio como las que más alumnos mantienen.
Las universidades de nueva creación son las que menor número de alumnos matriculan con respecto a la media nacional.
Atendiendo a la información que aparece en las siguientes tablas, cuyos datos han sido recabados en el Instituto Nacional de Estadística, siendo los datos aportados en la primera de ellas, el número de estudiantes por año, tomando datos desde el año 2000 hasta el 2012, oscila en 1.500.000.
Y considerando que la población menor de 18 años a mes de octubre de 2011 ha ido oscilando de 483.600 nacidas en este año hasta 444.250 que tienen actualmente 18 años.
Podemos concluir que la industria de la “enseñanza universitaria” está en fase de madurez, ya que su nivel de crecimiento es pequeño o incluso nulo. Ya que como indico en los primeros datos númericos se ha producido un repunte en los últimos dos años, quizá debido al descenso del empleo, se aprecia claramente que en los últimos diez años el decremento de la población universitaria ha sido de unos noventa mil estudiantes.
Los datos de futura población universitaria parece que pueden repuntar debido al leve crecimiento de la población infantil, pero también son datos muy homogéneos.
Por lo que el segmento de la población al que va dirigido esta industria, es decir, sus potenciales clientes, queda perfectamente establecido.
Podemos concluir que al tratarse de una industria en su fase de madurez las estrategias a seguir son:
Liderazgo en costes y economías de escala: Siendo las universidades con más arraigo las que mejor pueden aplicar esta estrategia, no así las de nueva creación que se encuentran en su fase de crecimiento, éstas además tienen el inconveniente, sobre todo las privadas, de necesitar financiación que con la crisis actual se verá menguada, por lo que el futuro de estas universidades es incierto, bajo mi criterio.
Menores costes de aprovisionamiento: La presión que puedan ejercer las universidades públicas sobre los proveedores hace unos años podrían ser una ventaja competitiva con respecto a las privadas, pero debido al aumento de la deuda de las administraciones públicas ha dejado de ser una ventaja competitiva.
Aumentar la eficiencia operativa con mayores niveles de control de costes e incrementos en la productividad es una de las salidas más airosas para las empresas que se encuentran en esta fase y en las circunstancias actuales de alta incertidumbre.
En cuanto a la diferenciación del producto, la enseñanza universitaria debería centrarse en aumentar su nivel de calidad, aumentando su prestigio y su imagen de marca y sobre todo ofrecer titulaciones con vocación de futuro y necesarias para la sociedad, no basándose en titulaciones que estén de moda o que coyunturalmente se propongan, sino con una base solida y establecida a lo largo del tiempo. Es importante consolidar la base de conocimientos de idiomas, pero más importante es que se conozca el nuestro, se nos enseñe a expresarnos y redactar correctamente en él para darle el reconocimiento mundial que se merece.
Por lo que a la segmentación del mercado se refiere, debe orientarse hacia segmentos de mayor desarrollo, como titulaciones post-grado, master universitarios, o cursos de especialización, orientándolos siempre hacia niveles de calidad y prestigio, que le dotarían a su vez de una estrategia de diversificación. Fomentar la investigación y adecuar las titulaciones a las necesidades futuras de empleo del país, pero sin descuidar las titulaciones de menor salida laboral, ya que la universidad no debe ser sólo una salida hacia el empleo sino una institución dedicada a la formación integral.
En cuanto a las estrategias de crecimiento externo, es complicado adquirir empresas competidoras en este tipo de industria, pero no lo es tanto la fusión de universidades que puedan complementarse, o en las que al fusionarse desaparezcan algunos costes de una de ellas. La Internacionalización de la empresa es más inusual en este tipo de industria, además con el agravante de que las universidades españolas no están muy bien posicionadas en el ranking mundial. Aunque sí están bien consideradas internacionalmente tanto en la rama de salud, siendo la novena mundial, como en las ingenierías, en la rama de humanidades podrían aprovechar el tirón del Instituto Cervantes de gran prestigio internacional.
BIBLIOGRAFIA
http://www.crue.org/export/sites/Crue/Publicaciones/UEC2010VOLI.pdf
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Requisitos/duros/creacion/universidades/privadas/nuevo/decreto/elpepisoc/19901215elpepisoc_5/Tes
http://www.revistaestudiosregionales.com/pdfs/pdf415.pdf
Guerras Martín Luís A- Navas López José. E. “La Dirección Estratégica de la empresa” THOMSON.
Ver: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/10/24/actualidad/1319407201_850215.html
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